HOY ES EL DÍA DEL INVENTOR

Hedy Lamarr: De Ícono de Hollywood a ‘Madre del Wi-Fi’. Por qué se celebra el Día del Inventor en su honor


​Cada año, el 9 de noviembre, el mundo rinde homenaje a las mentes creativas detrás de las innovaciones. Pero la figura que inspira la celebración del Día del Inventor en varios países no es un ingeniero o un físico tradicional, sino una de las actrices más bellas y famosas de la Era Dorada de Hollywood: Hedy Lamarr.
​Nacida como Hedwig Eva Maria Kiesler en Viena el 9 de noviembre de 1914, Lamarr fue inmortalizada en la pantalla grande por su belleza deslumbrante y papeles icónicos en películas como Sansón y Dalila. De hecho, Lamarr ya había causado un escándalo global a los 18 años por su papel en el film checo de 1933, Éxtasis (Ekstase), la primera película en mostrar un rostro femenino simulando un orgasmo, lo que cimentó su reputación de transgresora desde muy joven. Sin embargo, bajo el brillo de los focos, la actriz albergaba una mente inquisitiva y un profundo interés por la ingeniería.
​La Mente Oculta de una Estrella
​La motivación de Lamarr para dedicarse a la invención surgió durante la Segunda Guerra Mundial. A pesar de su vida de lujo en California, sentía la necesidad de contribuir al esfuerzo bélico de los Aliados. Observó con frustración cómo las señales de radio que guiaban los torpedos militares eran fácilmente interceptadas o bloqueadas por las fuerzas nazis.
​Fue entonces cuando se asoció con el compositor de vanguardia George Antheil. La idea de Lamarr fue revolucionaria y audaz: desarrollar un sistema de comunicación que fuese imposible de interferir.
​El Salto de Frecuencia y la Música
​El invento que concibieron se llamó «Sistema de Comunicación Secreta» y fue patentado en 1942. El concepto central era el «salto de frecuencia» (frequency-hopping spread spectrum).
​Para lograr que la señal saltara de forma coordinada entre múltiples frecuencias (evitando que el enemigo supiera dónde escuchar), Lamarr y Antheil se inspiraron en el mecanismo de un piano. Propusieron sincronizar un transmisor y un receptor utilizando rollos perforados, similares a los que se usaban en las pianolas mecánicas de la época. Al cambiar constantemente la frecuencia de transmisión, la señal se hacía virtualmente indetectable y a prueba de jamming.
​Aunque la Marina de los EE. UU. desestimó inicialmente el invento por considerarlo demasiado complejo y difícil de implementar en un torpedo, el principio del salto de frecuencia fue eventualmente adoptado y se convirtió en la piedra angular de las comunicaciones modernas.
​El Legado que Impulsa la Conexión Global
​El verdadero impacto del invento de Hedy Lamarr se sintió décadas después, una vez que la tecnología de microelectrónica permitió aplicar el sistema de forma práctica.
​Hoy, ese principio de salto de frecuencia es la base tecnológica indispensable para:
​Wi-Fi: Permite que millones de dispositivos se conecten a internet de forma inalámbrica.
​Bluetooth: Facilita la comunicación de corto alcance entre auriculares, teléfonos y otros aparatos.
​GPS: Contribuye a la robustez y precisión de los sistemas de posicionamiento global.
​Por este motivo, Hedy Lamarr es a menudo apodada la «Madre del Wi-Fi». El reconocimiento de su genialidad llegó tarde; ella nunca ganó fortunas por su patente, pero su contribución a la ciencia moderna es incalculable.
​En su natal Austria y en otros países europeos, el 9 de noviembre se celebra oficialmente el Día del Inventor en su honor, sirviendo como un poderoso recordatorio de que la inventiva y la inteligencia pueden emerger de las fuentes más inesperadas, rompiendo estereotipos y dejando un legado que conecta al mundo entero.

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